Homenaje a José Ordorika

La Fundación Indalecio Prieto se sumó ayer al homenaje que el Ayuntamiento de Lekeitio rindió a José Ordorika, capitán del yate Vita, y a otros miembros de la tripulación del barco que llevó a México el famoso «tesoro» de la República española, con la inauguración de una exposición titulada «El Vita y los lekeitiarras. La sorprendente crónica del barco que dejó pequeña la ficción». La muestra, instalada en los bajos del Ayuntamiento de la localidad vizcaína, ha sido comisariada por Aitor Iturbe y cuenta con fondos procedentes del archivo de la Fundación Indalecio Prieto y de la Sabino Arana Fundazioa. El Vita, con bandera estadounidense, partió del puerto de Southampton (Inglaterra) el 28 de febrero y llegó a Veracruz (México) el 23 de marzo de 1939. A bordo, junto al capitán Ordorika, hicieron la travesía los vecinos de Lekeitio Isaac Etxabe (primer oficial), José Antonio Bilbao (segundo), Antón Brouard (tercero), Rafael Goenaga (contramaestre), los hermanos Teodoro y Juan Urkiaga, Tomás Marqués, Santiago Zumaran, Santos Garamendi, Eugenio Aranguena, Jesús Zabala, Santiago Belaustegi (cocinero) y Antonio Ertze (maquinista). Familiares de muchos de ellos participaron ayer en el homenaje, que presidió el alcalde de Lekeitio, Ander Aldazabal, y contó con la presencia de la vicelehendakari y consejera de Cultura del Gobierno vasco, Ibone Bengoetxea. Maite Saavedra, nieta de José Ordorika, leyó una emotiva carta escrita por su madre, Nile Ordorika, en la que recordó el sacrificio de sus aitas, José y Balbina, que sacaron adelante en el exilio mexicano a sus tres hijos (Imanol, Nile y Jokin), a pesar de que José no pudo ejercer su profesión en el país azteca, donde falleció en 1973. Nacionalista vasco militante (José Ordorika fue uno de los fundadores del batzoki de Lekeitio), su compromiso y lealtad permitió que miles de refugiados republicanos pudieran tener una ayuda para empezar una nueva vida en el exilio. Su correspondencia con Indalecio Prieto va invariablemente encabezada con el saludo: «Mi querido amigo y respetado jefe».


Deja una respuesta